Dicta las medidas en casa del cliente, por zonas, como se las dirías a un compañero. Se apuntan con su superficie, los huecos se restan solos y, al acabar, lo pasas a presupuesto con tus precios.
«Dos cuarenta por dos diez», «las dos laterales», «la ventana, que se descuenta». Varias medidas de golpe, con cifras dichas o en centímetros. La ventana se resta de su pared, no del total de la zona.
«La ventana era sesenta por cincuenta.»Cada zona (el baño, la cocina, la fachada) lleva sus medidas y su propio chat. En «Medidas» ves cada una con su total y sus huecos ya restados; toca una casilla y la cambias con un teclado pensado para medir: «2,40» son metros y «240», centímetros.
Haz la foto y ponle cotas encima: cada cota es una medida. En el croquis dibujas las paredes (se enderezan y cierran solas), las acotas y pones puertas y ventanas en su pared. La puerta resta su ancho de la pared, como el rodapié. Si ya tienes el suelo, el asistente te prepara el croquis.
«Hazme el croquis del baño.»Di «pásalo a presupuesto». Las medidas se juntan por partidas (las paredes que se alicatan, el suelo, el rodapié) con tus precios del libro, y lo que falte te lo pregunta. Cada partida recuerda de qué medidas sale.
«Pásalo a presupuesto.»Las mediciones son de Pro. Si vuelves al plan gratuito, las que ya hiciste se siguen viendo.
Mediciones de obra hablando, con fotos y croquis, y pasarlas a presupuesto.
Lo que dictas en la obra ya es el presupuesto: sin libreta, sin calculadora y sin olvidarte de la ventana.